BALATE ABAJO

MÚSICA DE RAIZ DE LA ALPUJARRA

Balate Abajo es una orquesta de música de raíz nacida en la Alpujarra, impulsada por la H.A.B.A., una comunidad de personas vinculadas al territorio, la música y la memoria popular, residentes en la Alpujarra y la provincia de Granada. El proyecto surge del deseo de rescatar, reinterpretar y dar nueva vida a los cantes, ritmos y sonoridades tradicionales de la Alpujarra y de Andalucía oriental, desde una mirada contemporánea, colectiva y profundamente viva.

La dirección musical y conceptual corre a cargo de Miguel Hiroshi, y se encuentra profundamente inspirada por el legado musical familiar de su abuelo, Eduardo García Puga. Junto a él, Lucía Hicari, hermana de Miguel y también nieta de Eduardo, desarrolla y recupera el trabajo corporal y de danza, investigando danzas tradicionales hoy prácticamente olvidadas, que se integran de forma activa en el proyecto.

Balate Abajo parte de formas y ritmos del folclore tradicional —coplillas, alpujareñas, mazurcas, cantes muleros y fandangos cortijeros— para desarrollarlos a través de arreglos rítmicos y corales ricos y cuidados, donde la percusión, el canto colectivo y el movimiento se convierten en el eje central del proyecto.

Balate Abajo funciona como un laboratorio vivo en el que conviven artistas profesionales y personas amateur, generaciones distintas y niveles diversos de experiencia. El proyecto se concibe como un espacio de aprendizaje colectivo, investigación y transmisión, donde la música no se reproduce de forma estática, sino que se pone en práctica, se cuestiona y se transforma. Este laboratorio se despliega en varios niveles: la experimentación musical y coral, la construcción y adaptación de instrumentos a partir de objetos tradicionales y cotidianos, la reinterpretación de letras antiguas desde una conciencia actual y la adaptación de la música aprendida de los abuelos a los tiempos presentes.

Balate Abajo es un proyecto comunitario en expansión, formado por más de veinte personas, donde cada integrante aporta su voz, su cuerpo y su experiencia. La puesta en escena es dinámica y casi ritual, con cambios de instrumentos, desplazamientos y acciones corporales que refuerzan la sensación de colectivo en movimiento, de trabajo compartido y de celebración. El proyecto se inspira en la memoria, pero no desde la nostalgia, sino desde el presente: la tradición entendida como algo vivo, que se transforma, se cuestiona y se comparte.

ContACTO